Lo único malo de no creer en dioses es que uno no tiene a quien suplicar o responsabilizar. No hay frente a quien poder comportarse como víctima, victimario o sumiso mártir. No creer en dioses es hacerse cargo de la propia existencia, y eso suele ser como mínimo incómodo.
(No sé quien es el autor)
0 comentarios:
Publicar un comentario